miércoles, 13 de junio de 2007

Las ventanas y su tipología

Es evidente que las ventanas son elementos imprescindibles en la vivienda, tanto por su misión de aislante como por su función decorativa. Además de influir en la temperatura, la ventilación y la luz, elegir uno u otro modelo mostrará el gusto y la personalidad de los propietarios de la vivienda.

De madera, aluminio, PVC... son muchos los materiales con los que se fabrican las ventanas y es fácil que no sepamos cuál es el más idóneo para nuestra vivienda. Es importante que a la hora de elegirlas se tenga en cuenta el estilo de la casa y su ubicación geográfica. También hay que tener presente la seguridad, la ventilación que necesitamos, el tiempo que podamos dedicar a su mantenimiento y, por supuesto, el presupuesto.

Respecto a los cristales, y teniendo en cuenta que por ellos se fuga un 40% del calor de la casa, es conveniente colocar un doble acristalamiento, sea cual sea el material elegido. También se pueden evitar la pérdida de calor colocando burletes y sellando los cristales con masilla o silicona.

De madera
Es el material más natural y permite que las paredes transpiren del interior hacia el exterior. Gracias a sus propiedades se regula la humedad en el interior de la vivienda. La madera no conduce el frío ni permite la condensación tanto como otros materiales.

En cuanto a sus inconvenientes, señalar que está sujeta a contracciones e hinchamientos. Es decir, con el tiempo se deformará y pudrirá, especialmente en el exterior, a menos que sea protegida. Además, se trata de un material combustible que requiere de minuciosos cuidados, por lo que se recomienda barnizar la parte exterior cada dos años.

lunes, 11 de junio de 2007

La oficina en casa

Tu casa no sólo es una cocina, un baño y un par de habitaciones. Es el lugar donde vives, en el que disfrutas de momentos agradables, en el que te encuentras todos los días cuando terminas de trabajar... Es tu hogar. A veces, las obligaciones laborales requieren crear dentro de alguna de las estancias que conforman la vivienda, un pequeño lugar donde continuar con las labores de la oficina. Es entonces cuando surge la necesidad de decorar un despacho.

Lo primero que deberás considerar es que una silla cuyo destino será completar una habitación de ambiente laboral, debe cumplir una función más práctica que decorativa. Resulta esencial que, teniendo en cuenta las horas que vas a pasar en la misma postura, optes por un modelo basado en la ergonomía. Así, nuestra decisión buscará respuestas estéticas que cuiden de nuestra salud.

Las últimas tendencias en mobiliario de oficina han asumido la doble función de los despachos en casa, concibiendo conjuntos de altas prestaciones que no relegan al olvido las normas del diseño de interior. En este sentido, el catálogo existente cumple con las exigencias ornamentales del resto de la habitación sin desentonar y sin choques estéticos bruscos, al tiempo que te permite concentrarte en tu trabajo manteniendo una postura perfecta frente al ordenador.

jueves, 7 de junio de 2007

Cómo hacer un estor tú mismo

Necesitas un listón de madera de medio dedo de gordo y del ancho del estor, una tablita de madera de 1 o 2 cm de ancha y de largo como el ancho del estor, y unos palitos de acero o similar del ancho del estor. Además, un par de anillas de plástico lo más pequeñas que puedas por cada palito.

Se trata de cortar una tela larga, tan larga como la ventana y un alrededor de un 20 % más.

En la parte superior haces un dobladillo ancho, para meter el listón grueso de madera, y en la parte de atrás pones velcro adhesivo.

En la parte inferior haces un dobladillo ancho para meter la tablilla de madera.

Estos dobladillos no deben coserse a los lados para poder sacar las maderas y lavarlos.

A lo largo de la caída de la tela, y dependiendo de cuantas varill as vayas a poner, hay que hacer unas jaretas en el revés (las varillas quedan por detrás). Si vas a poner tres varillas, por ejemplo, debes dividir el largo de la tela en cuatro partes y hacer las tres jaretas.

Cabecilla madera
Tela
Jareta varilla
Tela
Jareta varilla
Tela
Jareta varilla
Tela

Dobladillo interior tablita de madera.

También puedes coser un volante a la parte inferior, para que cuelgue por debajo de la madera.

En cada jareta donde va la varilla hay que coser, en el borde de la jareta, dos anillas de plástico, una a cada lado pero sin llegar al borde del estor. Por ejemplo:

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Arriba del todo, en el borde inferior del dobladillo de arriba, tienes que coser otras dos anillas a las mismas distancias que las de la s varillas. Aquí tienes dos opciones:

- coser una anilla más en el centro de ese dobladillo,si quieres que el cordón quede detrás del estor y atarlo a la maneta de la ventana, por ejemplo

- pero si quieres que el cordón caiga por un lado, entonces esa anilla extra debes coserla en el extremo del dobladillo, según de qué lado quieres que caiga el cordón.

- en el dobladillo inferior también va otro par de anillas.

Ahora coges dos madejitas de cordón, una para cada lado.

Pon el estor del revés, tienes varios pares de anillas, de abajo a arriba, y una anilla suplementaria. Coges una madejita para el lado izquierdo, haces un nudito en la anilla inferior y lo vas pasando por las anillas hacia arriba hasta la última de la fila. Haces lo mismo en el lado derecho.

Si vas a sacar el cordón por el centro, tendrás arriba una anilla central. Pasas el cordón izquierdo hacia la derecha por esa anilla, y el cordón derecho hacia la izquierda, es decir, se cruzan en la anilla. Estiras hacia abajo ambos cordones y le pones un adorno o tirador.

Si vas a sacarlos por un lado, tendrás una anilla a un lado, digamos que a la derecha. Sacas ambos cordones hacia la derecha, pasándolos juntos por esa anilla (evidentemente, uno es más largo que otro, tiene más recorrido). Lo bajas por el lateral y le pones la maneta o tirador.

martes, 5 de junio de 2007

Televisores TFT

La calidad de imagen de los dispositivos visuales es una de las ramas en las que la tecnología audiovisual avanza a pasos agigantados. El objetivo es alcanzar el máximo nivel de fidelidad respecto a la reproducción de imágenes en movimiento. Una de las últimas incorporaciones a estos avances es la aparición de televisores de tecnología TFT. Se trata de pantallas planas que permiten una calidad de imagen y resolución excepcional y que dan un paso más en la continua revolución multimedia que vivimos.

Una pantalla plana fabricada con la tecnología TFT (thin film transistor) no es más que un monitor LCD (liquid cristal display; dispositivo de cristal líquido) que contiene un transistor por cada píxel. Este tipo de pantallas se conoce como “de matriz activa” porque la imagen se actualiza o refresca con mayor rapidez que las pantallas de “matriz pasiva”.

Esta tecnología suministra un amplio ángulo de visión que permite ver la imagen a la perfección, aunque no se esté frente a la pantalla. Igualmente, los monitores TFT ocupan un lugar mucho menor que los monitores curvos (CRT), lo que les convierte en una opción perfecta para lugares con poco espacio. Su consumo energético también es muy reducido.

Diferencias con las pantallas de plasma

Las pantallas de plasma son la competencia directa del sistema TFT, aunque en cuanto a dimensiones hay un vencedor claro. Las pantallas planas de plasma alcanzan hasta las 60 pulgadas; de momento, las de TFT sólo tiene hasta 40 como máximo, por lo que éstas son más adecuadas para lugares con poco espacio.

La tecnología TFT, mediante el uso de pantallas de cristal líquido, ofrece mejores resultados de visión que la tecnología de plasma en las mismas condiciones de luminosidad ambiental, ya que los sistemas TFT absorben la luz en vez de reflejarla, tal y como hace el plasma. Sin embargo, hoy el plasma posee un espectro de color y una fidelidad de reproducción de colorimetría superior a la tecnología TFT. Los especialistas siguen trabajando en mejorar los cánones de reproducción en este punto.

Por otra parte, las pantallas de plasma consumen mucho más y desprenden mucho más calor. Los monitores TFT pesan menos y tienen un grosor más reducido que las pantallas de plasma, aunque éstas últimas suelen ser más baratas que las TFT comparativamente.

miércoles, 30 de mayo de 2007

Un salón de una gran ciudad (2)

El calor de un hogar
Puede que tanta pureza de formas y tonos desemboque en un hogar frío y aburrido. No te preocupes, pues con los toques precisos no sólo evitarás esto, sino que lograrás tanta calidez y variedad como puedas esperar. Lograremos esto gracias a la inclusión de pequeños detalles y de notas de color certeramente seleccionadas.

La alfombra del salón es una pieza que servirá perfectamente a nuestras intenciones, pues romperá la monotonía que pudiera crear el resto de la decoración. Son especialmente recomendables las de pelo largo que, además de ser cada vez más utilizadas, darán un toque distinto, original y sobre todo aumentarán la sensación de calidez, haciendo de nuestro salón un rincón mucho más acogedor.

Para incrementar aún más esta impresión puedes emplear piel en tus sofás y sillones. A la clase y distinción que siempre acompañan a estos tejidos se les añade ese aspecto cálido que resaltará especialmente debido al carácter más aséptico del resto de componentes.

Rompe las reglas
También podemos saltarnos el esquema de colores neutros colocando cuadros en nuestras paredes. Lo más adecuado es que se trate de láminas de estilos modernos, ya pertenezcan al pop art, al expresionismo abstracto o al impresionismo. Eso sí, no olvides eliminar los marcos, pues están absolutamente prohibidos; un simple cristal te servirá para colgarlos en la pared.

El hecho de que tengas que prescindir de detalles accesorios no significa que no puedas incluir en tu salón ninguno tipo de detalle, al contrario, una elección acertada terminará de dar el aspecto definitivo que estás buscando. Sírvete de adornos exóticos y sorprenderás a las visitas, además de dar el contrapunto estilístico al oponer lo tribal a lo urbano.

Si sabes conjugar la amplitud y sobriedad que se imponen en la actualidad en las metrópolis con el gusto por los detalles oportunos, lograrás que tu salón sea un remanso de paz, diáfano, y en el que la estética conviva en perfecta armonía con la comodidad. El salón perfecto de cualquier gran ciudad.

viernes, 25 de mayo de 2007

Un salón de una gran ciudad

París, Londres o Madrid son auténticas megalópolis que comparten numerosas características de las grandes ciudades: atascos, prisas, estrés, gritos, tumultos y, lo más importante, la necesidad de encontrar un lugar en el que olvidarse de todos ellos. Por eso vamos a darte los mejores consejos para que hagas de tu salón un auténtico refugio en la gran ciudad.

Lo primero que necesitas es espacio, e intentar que éste sea lo más acogedor posible. Cuanto más despejado parezca tu salón, mejor. A ello apuntan precisamente las tendencias más en boga: el minimalismo y los estilos orientales como el Zen y el Feng Shui. Ambos huyen de los ambientes innecesariamente sobrecargados en busca de la pulcritud y el desahogo visual.

Los materiales adecuados
Para lograr amplitud cuentas con un sinfín de posibilidades. Los materiales que más te ayudarán en tu tarea son el acero y el cristal. El primero dotará de un aspecto moderno y actual a tu salón. Pese a su robustez no deberás temer que resulte pesado, ya que un correcto empleo producirá un efecto de ligereza. Buen ejemplo de ello son las cada vez más populares sillas con esqueleto de acero.

El cristal resulta ideal para que tu salón respire y sea luminoso. Su capacidad para dejar que la luz pase a través de él hará que aproveches al máximo la iluminación de la que dispongas. Una idea que puede resultarte muy útil es combinar ambos materiales en un único mueble, ya sea en una mesa, en una estantería o en un práctico mueble-bar, potenciando sus características mutuamente.

Si tienes la posibilidad de hacerlo no dudes en colocar un amplio ventanal con vistas a la ciudad, especialmente si gozas de una buena vista de la misma, de su tráfico o de alguna calle concurrida. Este truco te servirá para, a la vez que refuerzas el ambiente urbano y cosmopolita del salón, recordar la paz y la tranquilidad que estás intentando crear en la estancia, en contraste con el caos reinante fuera de ella.

Los colores apropiados
La pureza que transmitirá tu salón has de lograr conservarla a la hora de elegir los colores que lo vestirán. Para ello, lo más sencillo y efectivo es que emplees tonos neutros: blancos, negros, grises, beiges… La combinación entre ellos, además de elegante y vistosa, es muy sencilla, y te permitirá jugar con atractivos contrastes manteniendo la armonía del conjunto.

El blanco será, por norma general, el que predomine en la mezcla, facilitando la luminosidad y favoreciendo la continuidad visual. El negro es un color cada día más presente en la decoración, sobre todo en estilos vanguardistas y actuales, haciéndose prácticamente imprescindible en las grandes urbes. El gris te permitirá hacer composiciones más variadas y graduales.

Como puedes suponer, no deberás abusar del empleo del color ni de adornos o detalles innecesarios o superfluos. Un buen ejemplo es la ausencia absoluta de estampados en las actuales casas en la ciudad. Si bien éstos son de gran utilidad en el rústico o el clásico su efecto es totalmente contraproducente en aquellos hogares que desean ser muestra de puesta al día y modernidad.

miércoles, 23 de mayo de 2007

Lo último en composiciones modulares para tu salón

El mobiliario de los salones modernos dista mucho de las composiciones tradicionales en las que la existencia de un gran mueble de pared, nos robaba de un sólo golpe un espacio que hoy en día explota sus posibilidades hasta el infinito. Existen viviendas ancladas aún en las líneas de estilo clásicas se las que tanto se ha abusado durante todos estos años. Ahora es el momento de plantear las cosas de otra manera.

Lo que se lleva
La imaginación en la composición de diferentes módulos es la tendencia en boga. Los pesados muebles modulares han dado paso a combinaciones mucho más ligeras en las que el color y las formas minimalistas juegan un papel fundamental. Además, el gusto del consumidor camina de la mano de las necesidades del mismo, puesto que la cantidad de vitrinas, estantes y cajones puede escogerse sin problemas.

Las maderas continúan ofreciéndote su confort y calidez, al tiempo que el lacado se coloca como el acabado preferido por la moda actual. Por otro lado, el auténtico trono de las tonalidades lo ostenta el wengé, un color oscuro y distinguido que combina de modo insuperable con paredes en burdeos y con sofás tostados.